Acabas de hacer una de las cosas más extraordinarias que puede hacer un ser humano. Y puede que no te sientas bien. Eso no te hace mala mamá — te hace humana.
El período posparto está rodeado de expectativas que pueden resultar aplastantes. La imagen de la mamá radiante, enamorada de su bebé desde el primer segundo, conectada y sin dudas. Pero la realidad para muchas mujeres es muy diferente — y esa brecha entre la expectativa y la experiencia real puede ser devastadora.
La ansiedad posparto, la depresión posparto y la crisis de identidad materna son experiencias reales, reconocidas clínicamente, que no tienen nada que ver con la fe ni con cuánto amas a tu hijo. Son respuestas del cerebro y el cuerpo a cambios hormonales, físicos y emocionales enormes.
Desde la psicología cristiana, estas experiencias no son señal de fallo espiritual — son señal de que necesitas acompañamiento. Los artículos de esta sección te ayudarán a identificar lo que estás viviendo y dar el primer paso hacia la recuperación.
Recursos para mamás que necesitan apoyo real:
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